| Detrás de los pinos verdes por Al Eluya Temprano al amanecer billones de fotones se alinean para la danza sobre la blanquísima arena de la playa de El Saler. Pasado el mediodía millones de fotones danzan frenéticamente poseídos por el calor de un Helios, que extrae y vaporiza la harina de sílice tostada de la pisoteada playa. Más tarde, después de las 5, cientos de fotones caen agotados tras su desbocado y favorito baile de San Vito. Al anochecer cien fotones se adelgazan como fibras de nylón en bufandas viejas, oscilantes y débiles destellos, ya incapaces de bailar. Cuando la noche invade la playa una docena de fotones restantes se arrastra mirando a poniente mientras absortos y de rodillas rezan por el regreso de su dios ante el altar inescrutable del mar. |